miércoles, 17 de abril de 2013
Desenchufar
Noche. Lánguida ella, no le busquen el marco.
Una fecha por sobre un día. Significativa en el calendario, conmemorativa (dependiendo de cómo y desde dónde se la vea) que simboliza un tenue festejo que comparto con mi otra parte; ya se mece en mi rutina, jornada. Te quise.
¿Y? Teclado, monitor enfrente de mí. Oscuro. Sólo quiero escribir, sólo quiero embellecer mi jornada -que por cierto, no fue muy mala- con una breve leyenda.
Esto, o sea, estar "solo", con mi música, pensar en tantas cosas que quiero que se tornen "tangibles" en un futuro no lejano y pensar en algunas otras que no quiero que el recuerdo desista de sus servicios, porque son tan... antológicas (nostalgia pasajera), es mi elixir gratis. Y sí, presumir con eso de “¿mañana qué carajo importa?”, ya que sólo hay presente y mañana… ¿qué sé yo? Presumir, al menos por un rato, me hace sentir tan real y verosímil para conmigo mismo, tan imbatible. Estoy haciendo algo que me encanta: estar solo un rato; pasivo, poco comprometido con mi realidad (¿Descansar?).
Bueno, de momento, me voy a hacer unos mates para terminar el recreo. Mañana seguramente me decepcione, porque mañana quizás sea mañana. Cíclica, retórica para con uno es la realidad y te miente diciendo que avanza.-
Suscribirse a:
Entradas (Atom)