viernes, 27 de mayo de 2011
Pens... arte
Me mata de tristeza, me entierra en vida saber que te recuerdo solemne sin siquiera haberte acariciado ni las manos ni las mejillas. Aferrado a un escenario común y corriente diario, siempre bajo el manto de un atardecer porteño o una tarde modelo vecina tuya, contextos que ya son una suerte de localidad del partido de mi subconsciente, porque vivo en ellos. Siento tanta bronca y envidia de y por todos aquellos que gozan de la real cadencia de tu voz, de la luminosidad de tu sonrisa; como también de un desmesurado enojo de que no sepan entrever y/o descifrar los reales mensajes que escondés detrás de esos miles de gestos histriónicos, casi todo el tiempo. Digo, sabiendo que con ellos, tus cercanos podrían disfrutar de un muy acicalado momento. ¿Te cortaste el pelo?
Ven, ¡ven por favor! Sí, a veces siento que te necesito tanto, pero tanto. ¿Ni puta idea, no? Es entendible. Sos mi bocanada de armonía en todo este lío. Cuando yo enfrente tuyo, sí sí, voy a apoyarte contra la pared menos coqueta del centro (de acá, de allá; da igual) y te voy a propinar el más presumido, mal educado e inoxidablemente inolvidable beso de toda tu puta vida; porque tus labios hacen a mi beso, a este beso.
Sé que estás pensando en dejarme volar y así, quizás, provocarte a vos misma una herida al intentar instigarte a pensar que no sentís lo que realmente sentís y, por ende, pecar de mentirosa para con vos misma. Lamentable. Pues pensalo muy bien, si me sacás tu compañía sin haber sido nadie la causa de tu decreto -similar al de país en crisis en contra de sus intenciones e ideales-, vas a saber cuánto me querés, y sé muy bien que no quisieras eso. Volverías a mí, de hacerlo volverás a mí.
¡Puta madre! De veras que es un arte pensarte.-
viernes, 6 de mayo de 2011
... para la Princesa del Mediterráneo
¿Por qué? Dime por qué, el porqué. ¿De qué? De que me suceda esto que lamentablemente me acontece. ¿Qué es esto que me acontece, que me tiene afligido? La distancia, física en este caso, la misma que nos separa de nuestros bien intencionados fines de uno para con el otro cuando en un mismo contexto espacio temporal. ¿Por qué a mí? Idiota pregunta sea ésta, tal ve'.
Cuando hablábamos, cuando hablamos -sea por el medio que sea- puedo ser yo, sentirme real sin migajas de pose (más allá que no padezco de esto sino en el trabajo o mejor dicho, cuando me golpea la espalda la burocracia), sin tener que adaptarme al otro para que éste me entienda y, por consiguiente, pase un ameno rato conmigo. No. En cambio, contigo me sucede que soy fidedigno íntegramente, ¡y es genial, porque muere una utopía joven! De veras que me pega, ya que caigo en cuenta -y me aterroriza percatarme de esto- que tiendo a mimetizarme con los modos de muchas de las personas con las que trato a diario, casi todo el tiempo; cualquiera sea momento, cualquiera sea el lugar. Contigo, inquiero, no me sucede; ¿sabes por qué? ¡Porque eres como yo! Eres mi extensión enclave, a un charco de distancia, el cual caprichoso parece ser que busca que me vea a mí mismo desgarrado y derrotado ante una envestida de anhelo propio, fabricada en tus labios. Anhelo de tus palabras, de tu cadencia foránea, del sonido de tu sonrisa, de los ojos que nunca realmente me han mirado. De la mano que me ha escrito alguna ve'. Eres la razón por la que aún hay marea en el Mediterráneo, ¿me explico? A veces sientes a tu ser tan solo...
Ahora, voy a poner a reproducir a Benjamin Biolay, ya que su música me sabe muy nocturnal, y me inspira, me encuentra, y con la misma, me encuentro. Ya está sonando. Ahhhhh, ¡si tan sólo pudiera explicarte en un manojo de palabras elocuentes el excelso placer incompleto que vivencio en este preciso momento al escuchar "Negatif"! De veras que soy puro regodeo, insisto, incompleto. Dicho lo anterior, no puedo evitar ilustrarnos: Estamos caminando de noche, lejos de aquí pero muy cerca de allá, irónicamente teniendo pesadillas despiertos con la realidad. Ambos vestimos chaquetas color... radiante, y zapatillas con nudos desatados. Verde, verde es el color de nuestras zapatillas (¡viva la yuxtaposición!). En pocas palabras: En la escena que imagino somos una fábrica de envidia en y para los demás, y con "los demás" me refiero a todo el puto mundo.
Debo decirte también que más allá de que te di a entender que me siento embelecido al saberte muy semejante a mí, eso dista muchísimo de un manifiesto ególatra de mi parte, sino que busca impactarte con un golpe que sepa a todo lo contrario. Por cierto, nos considero diferentemente iguales; quiero decir que no temas, que me quiero pero que no busco enamorarme de mí mismo o tocar lo que considero un reflejo de mi persona. No.Culminando, con todo eso que nos pasa y pasó, puedo decir que la comunicación y, sobre todo, el diálogo ya es un acto lascivo más que no tiene nada que envidiarle al pene y la vagina en su más lúbrica interacción. Mucho más cuando se da en comunión con un interlocutor ávido de elocuencia y sagaz en la intención a corto plazo; ya que el diálogo llevado a cabo de este modo -figurativamente hablando- cuasi lascivo da lugar a la simbiosis, la cual hace a nuestra afamada sinergia y, por ende, ésta puede conducir al éxtasis mutuo. ¿Por qué no podemos jactarnos de tan acicalado momento, juntos, al menos por una única ocasión? Dime por qué...
Si tan solo pudiéramos escuchar blues dentro de unos pocos días, y el sonido del motor de esa motocicleta sonar una y otra vez, tomando vino y pidiéndote de callarnos. Y sabiendo al mismo tiempo que lo logramos, que somos un reino. Pero sobre todo, que estamos a salvo.-
jueves, 5 de mayo de 2011
Antifaz
Sólo condice lo que pensás con la realidad
Cuando mirás la puerta de tu habitación
La misma que mantiene abierta tu ilusión
De que vuelva a atravesar ese umbral
Has sabido enderezar su convicción
Ha sabido abolir tu indolencia
Ha sabido debilitar tu armazón
Ha sabido amargar tu angustia
Ha sabido acicalarte en las flores de amor
Acusás que lo odiás
Que verlo te da pena y estupor
Ver que hace lo que no hacía con vos
Ver que sigue sonriendo
Y que lo hace con más fervor
Has sabido quemarlo de pasión
Has sabido reverdecerte sobre su boca
Has sabido que de amor no sabías nada
Hasta que él apareció
Cada agresión discapacitada hacia él
Es una puñalada que te pega con delay
Cargada de pasado, vacía de futuro
Que te destroza, te somete y deja inválida
Nunca un boxeador cayó tan sonriente
Sabés de buscarle defectos que no son tales
Sabés que de él te enamoraste
Sabés que sufrís mucho el frío
Sabés que tú eres la única víctima de tus fraudes
Lo amaste, lo odiás; entonces amás
La taza está sin su cuchara
Probaste ser pocillo, pero te dolió
No existe más amor que el odio
No existe más amor que tu rencor.-
Mi Mujer
A mi mujer le gustan sus problemas
Mi mujer prefiere una flor a un ramo de éstas
A la mujer le gusta culto pero sucio
Rudo, ordinario y, a su vez, muy delicado
A mi mujer no le gusta mirar novelas
Mi mujer no es linda ni fea; es perfecta
A la mujer no le gusta lo previsible
Ni lo simple ni lo rebuscado
Pero a veces me gusta tanto,
Que quisiera ser ella
A mi mujer no le gustan mis problemas
Mi mujer prefiere un susurro a una billetera
A la mujer le gusta que se la derrote
Sin dejarle lugar a desquite
A mi mujer le gusta lo refinado
Mi mujer es hermosa en las mañanas
A la mujer le gusta andar descalza en pisos de madera
Y calzar zapatos cuando cualquiera le acecha
A mi mujer le fascina saberse solemne
Mi mujer es fanática de Jimi Hendrix
A la mujer no le gusta nada de lo que dije y se dice
Pero sí le gusta mucho todo cuando menos se lo espera.-
Mi mujer prefiere una flor a un ramo de éstas
A la mujer le gusta culto pero sucio
Rudo, ordinario y, a su vez, muy delicado
A mi mujer no le gusta mirar novelas
Mi mujer no es linda ni fea; es perfecta
A la mujer no le gusta lo previsible
Ni lo simple ni lo rebuscado
Pero a veces me gusta tanto,
Que quisiera ser ella
A mi mujer no le gustan mis problemas
Mi mujer prefiere un susurro a una billetera
A la mujer le gusta que se la derrote
Sin dejarle lugar a desquite
A mi mujer le gusta lo refinado
Mi mujer es hermosa en las mañanas
A la mujer le gusta andar descalza en pisos de madera
Y calzar zapatos cuando cualquiera le acecha
A mi mujer le fascina saberse solemne
Mi mujer es fanática de Jimi Hendrix
A la mujer no le gusta nada de lo que dije y se dice
Pero sí le gusta mucho todo cuando menos se lo espera.-
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