Extraño hasta tu aliento más perfectible, asimismo tu aroma mesopotámico actualizado, como también esa actitud nunca más lejana de ser laica.
¿Alguna vez te percatarás -si es que ya no lo has hecho- de lo mucho que te amé y aún te anhelo?
Vos estás fugaz, y yo estoy casi muerto. Pero no olvides, aún me rehuso a dejar de existir materialmente, ya que al menos todavía me quedas en los sueños y temo que al morirme no pueda ni siquiera tomarte fotos oníricas, escondido detrás del miedo.-

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